La boina gallega es la boina de toda la vida: circular, de lana y de colores lisos, la que llevaban nuestros abuelos para ir a la feria o trabajar en el campo. Hoy vuelve tanto por tradición como por moda, y hay desde boinas industriales sencillas hasta piezas artesanas hechas en Galicia. Te contamos qué la caracteriza y cómo elegir una que te quede bien.
Un poco de historia
En Galicia la boina, que en muchas zonas también se llamaba pucha, se generalizó en los años treinta del siglo XX. Fue desplazando a los sombreros de ala y a las monteiras, el tocado de tela del traje tradicional gallego, cuya forma variaba según la provincia. La literatura gallega de la época ya recoge ese cambio: Emilia Pardo Bazán describe cómo la «vulgar boina» sustituye a la montera tradicional.
Durante décadas fue la prenda del rural gallego por excelencia. A partir de los años sesenta la juventud la fue dejando, y con el tiempo se convirtió en todo un símbolo de lo rural, hasta el punto de usarse como apodo político. Hoy la recuperan tanto los nostálgicos como quienes buscan un complemento práctico y con carácter.
Cómo es una boina tradicional
- Forma: redonda, sin visera, cubriendo la parte alta de la cabeza (no tapa orejas ni nuca).
- Material: lana, normalmente tejida y luego abatanada (fieltrada). En ese proceso la pieza encoge, se compacta y gana resistencia al agua y al viento.
- Colores: lisos y sobrios. El negro es el más típico, seguido del azul marino y los marrones.
- Detalles: el pequeño rabito central y una cinta interior, a veces de piel, que ajusta a la frente.
No hay que confundirla con la gorra o pucha con visera, también muy usada en Galicia, ni con la monteira del traje regional, que se usa en grupos de baile y gaitas.
Qué mirar antes de comprar
La talla
Como en cualquier sombrero, la talla se corresponde con el contorno de la cabeza en centímetros. Mide con una cinta métrica por encima de las cejas y las orejas, rodeando la parte más ancha. Muchas boinas se venden con talla en números (55, 56, 57…) y otras como talla única con cinta ajustable.
El vuelo
Es el diámetro del disco de la boina, y las marcas tradicionales suelen expresarlo en pulgadas. Las más pequeñas quedan ceñidas y discretas; las de mayor vuelo, en torno a las 12 pulgadas, caen hacia un lado y protegen algo más del sol y el viento. Es cuestión de gusto.
La lana
La lana merina es más suave y fina; las lanas más bastas son más rústicas pero muy resistentes. Algunas boinas llevan tratamientos impermeabilizantes y forro interior. Si tienes piel sensible, el forro marca diferencia.
Artesana o industrial
Hay talleres en Galicia que hacen boinas por encargo con lana merina y otros materiales, como el lino para verano. También fabricantes históricos del norte de España, como Elósegui, en Tolosa. Las boinas industriales genéricas son más baratas; conviene revisar la composición, porque algunas mezclan fibras sintéticas.
Cómo llevarla y cuidarla
- Clásica: plana y algo inclinada hacia un lado o hacia atrás.
- Para secarla, déjala sobre una superficie redonda (un plato sirve) para que no se deforme. Evita radiadores y secadora.
- Cepíllala de vez en cuando con un cepillo suave para quitar pelusas y polvo.
- Si hay que lavarla, a mano, con agua fría y jabón para lana, sin retorcer.
- Guárdala con alguna bolsita antipolillas si no la usas en temporada.
Preguntas frecuentes
¿La boina gallega es distinta de la vasca?
En forma y fabricación son muy parecidas: boina redonda de lana abatanada. Lo que cambia es la tradición y el uso cultural de cada zona y, a veces, el vuelo o el color preferido.
¿Cómo sé mi talla de boina?
Mide el contorno de tu cabeza en centímetros por encima de las cejas: esa cifra es tu talla. Si estás entre dos, elige la mayor o una con cinta ajustable.
¿Es de invierno o se puede usar en verano?
La de lana es de otoño-invierno, aunque transpira bien. Para verano hay versiones de lino o algodón.
¿Encoge al mojarse?
La lana abatanada aguanta bien la lluvia. Lo que puede encogerla es lavarla con agua caliente o secarla con calor.




